Nuestros encuentros, mayormente casuales, siempre me dan qué pensar. Me quitan el sueño durante algunas noches. Pero me encantan.
Este último, en el tren, nos sirvió para rememorar el anterior, hace casi un año y medio (¡un año y medio sin verte! Me pregunto cómo es posible algo así entre tú y yo).
Después de unos minutos de sonrisas entre los algodones de los recuerdos de instituto, me golpeas con la noticia de que tu madre tiene cáncer. Fue como si me quedase unos instantes sin respiración, como si todo hubiese empezado a ir increiblemente lento, como si el tiempo se parase cuando menos lo deseas. Me cuentas que tu madre había llegado llorando a casa y a ti te pareció todo tan normal. Que hacía tanto tiempo que no salías del pozo que no veías la luz, que no esperabas salir y que algo así era de esperar, tarde o temprano. Dios, y conozco a tu madre. Aquella mujer pequeñita, rubia, encantadora. Me dejaba entrar al instituto aunque llegase 10 minutos tarde, aunque era nuestro secreto. Me acuerdo cuando se reía porque, lo que a ti te hacía llorar tantas horas (recuerdo la muerte de aquel precioso gatito que apenas habías tenido en tu regazo más de tres días) me mantenía a mi saltándome clases. Me acuerdo como os intercambiabais la ropa, como adolescentes. Me encanta tu madre.
Después de que todos los recuerdos en el instituto y en tu casa me pasasen fugazmente por la cabeza no dudé que saldrá de ello. Que lo que le pueda faltar se lo darás tú y tu hermana. Y tu padrastro. Y tus abuelos.
Pero, como siempre, no dejas de sorprenderme. No sé de dónde sacas la fuerza, y hay tan pocas cosas que sean capaces de quitártela.
Y me asaltas con una sonrisa y me dices que eres donadora de óvulos. ¿Qué te pasaría a ti si fueses estéril? No quiero que nadie pueda pasar por éso. Porque, aunque pueda parecer algo sin mucha importancia a simple vista, estás dando una parte de ti a otra persona. Una parte de ti.
Sara… si tubiese el poder para ello, pondría una en la vida de cada persona para mejorarla. Para sacar la sonrisa en los momentos en que creemos que se ha ido a buscar tabaco para no volver. Para vivir los sentimientos a flor de piel. Como ella.
Y es que, aunque no me guste que nadie se pueda atribuir algo de mi como suyo (supongo que a todos nos ocurre), soy suya y una parte suya también es mía. Como el día en que me descubrió a Dover, hace ya siete años. Cuando me preguntaste si conocía a Joan (¿Quién no iba a conocer a Joan con esos ojos?). Que te sentías estúpida por perder el culo por alguien dos años menor que tú. Que me odiaste por tener que irme detrás y que te odié por quedarte con Pol un tiempo después, cuando viniste a mi casa y me lo contaste todo, con pelos y detalles, y te tube que echar.
Por Sara y por todas nuestras obras de teatro juntas. Por nuestras lágrimas de pavas y de no tan pavas. Por las horas de teléfono interminables (bien saben mis padres que sólo han existido con y para ella). Por toda la risa y toda la preocupación de tus campanas. Por nuestros diarios. Por presentarme tu letra y dejar que influenciara la mía. Por toda la información de Raimón (sí, ese Raimón). Porque, sobretodo y ante todo, has sido la persona más importante de mi vida, y creo que ahora no estaría así de ser por ti.

Brindemos por ella.
Por: Tas el Mayo 13, 2007
a las 6:28 pm
Tú a lo tuyo xD Bleeeeeeh, punko!
Por: evilinacloset el Mayo 13, 2007
a las 6:36 pm
‘Brindemos por ella’ es una frase positiva ._.
Por: Tas el Mayo 13, 2007
a las 7:00 pm
Tú no eres negativo, Gorka, no he dicho lo contrario xD
Por: evilinacloset el Mayo 13, 2007
a las 7:07 pm
la vida, es una pequeña obra de obras de teatro, bien por vuestra doble sonrrisa.
SaRe
Por: -=SaRe=- el Mayo 14, 2007
a las 11:28 am
Sí, aunque no siempre se actúa, me da la sensación.
Gracias :*
Por: evilinacloset el Mayo 14, 2007
a las 12:42 pm